Cuando la lluvia nos invita a soltar el control
Una experiencia desde Monte Patria
A veces, la vida cambia nuestros planes para recordarnos que no todo necesita ser controlado. Algunas experiencias solamente necesitan ser vividas.
El jueves, finalmente, llegó la lluvia que durante tanto tiempo habíamos esperado en estas tierras de Monte Patria.
El viernes se intensificó. Al encender la televisión para conocer el panorama, lo primero que vimos fue a nuestro alcalde informando sobre la situación: Monte Patria se había convertido en noticia nacional debido a las intensas precipitaciones, el aumento de los caudales y el cierre de algunos caminos.
El sábado continuaba lloviendo con más fuerza.
Ese mismo día teníamos un taller con la abue, Fresia Castro. Yo estaba resfriada y, en medio de la incertidumbre, solamente podíamos preguntarnos:
¿Tendremos electricidad?
¿Funcionará internet?
¿Podremos realizar el encuentro?
Sin embargo, algo se abrió en lo invisible.
La electricidad permaneció, la conexión respondió y todo el equipo funcionó. Pudimos llevar adelante el taller, acompañando a quienes se habían conectado desde distintos lugares.
Y la abue, como siempre, estuvo notable. Extraordinaria.
Mientras compartíamos el encuentro, en la quebrada que nos separa del pueblo el agua continuaba avanzando. El río crecía y los caminos comenzaban a cerrarse.
Al terminar el día, la realidad era clara: habíamos quedado aislados.
Aislados, pero profundamente acompañados
No sabemos exactamente cuánto durará esta situación. Sin embargo, en medio de la incertidumbre, también podemos reconocer todo aquello que sí tenemos.
Somos bendecidos por tenernos los unos a los otros.
La casa ha resistido. Contamos con provisiones suficientes, un espacio protegido y el calor del hogar. Estamos todos bien, gracias a Dios, en la Comunidad de Las Américas, en Monte Patria.
Estamos completamente aislados, pero nos sentimos profundamente protegidos.
Monte Patria, ChileEsta experiencia vuelve a recordarme que cada día es una oportunidad única. Una oportunidad que muchas veces damos por sentada mientras intentamos cumplir planes, controlar tiempos y anticipar lo que vendrá.
Pero la vida puede cambiar el escenario de un momento a otro.
Por eso, mientras puedas:
La existencia vuelve a pedirnos una pausa
La lluvia nos obliga a detenernos.
Nos invita a observar, escuchar y reconocer que no todo depende de nuestra voluntad. Nos recuerda que la naturaleza también tiene sus ritmos, sus ciclos y su propia manera de recuperar el equilibrio.
En estos días, siento que la existencia nos pide fluir con el agua.
Soltar un poco el control y permitir que la naturaleza nos muestre cuál será el siguiente paso.
No sabemos cuándo volverán a abrirse los caminos ni qué sucederá durante los próximos días. Lo que sí podemos decidir es la manera en que atravesaremos esta experiencia.
Podemos hacerlo desde el miedo y la resistencia, o podemos intentar habitarla con presencia, serenidad y confianza.
Hoy acepto la invitación.
Me rindo al flujo de esta danza cósmica, en medio de un tiempo que nos exige más presencia y menos necesidad de controlar cada resultado.
Los cantos por el regreso del agua
Estas tierras sagradas y sus habitantes llevaban mucho tiempo esperando la lluvia.
Durante meses se habló de la sequía. Se cantó, se rezó y se pidió por el regreso del agua, con la esperanza de que los campos pudieran volver a florecer.
Y el agua regresó.
Llegó con una fuerza que también nos recuerda que aquello que da vida merece respeto. La misma corriente que nutre la tierra puede modificar caminos, transformar paisajes y cambiar nuestros planes.
La Pachamamita siempre busca su equilibrio. Su naturaleza es el movimiento.
El agua no se detiene ante los obstáculos: encuentra un camino, transforma su recorrido y continúa avanzando.
Tal vez nosotros también podemos aprender algo de ella.
Más presencia frente a los grandes cambios
Estamos atravesando tiempos de transformación. Lo vemos en el clima, en nuestras comunidades, en nuestros vínculos y en nuestra propia vida interior.
No podemos controlar todos los acontecimientos, pero sí podemos trabajar en nuestro estado interno y en la manera en que respondemos ante ellos.
Desde mi comprensión de la energía, las frecuencias se encuentran, se reconocen y sintonizan. Por eso, elevar nuestra frecuencia no significa negar lo que está ocurriendo ni fingir que todo está bien.
Elevar nuestra frecuencia significa cultivar una mayor presencia:
- Respirar antes de reaccionar.
- Observar nuestros pensamientos.
- Cuidar nuestras emociones.
- Agradecer lo que permanece.
- Actuar con conciencia.
- Ayudar cuando tenemos la posibilidad de hacerlo.
También significa escuchar las advertencias de la naturaleza y respetar los territorios. Durante mucho tiempo se ha hablado de evitar construcciones en quebradas, riberas y zonas donde los antiguos cauces podrían volver a activarse.
Hoy enviamos mucha luz, asistencia y amor a quienes están atravesando situaciones difíciles. Cuando podamos salir de este aislamiento, estaremos disponibles para ayudar en todo lo que esté a nuestro alcance.
¿Ya sabes cómo elevar tu frecuencia?
Quizá ya has comenzado este camino.
Quizá cuentas con prácticas que te ayudan a regresar a tu centro, observarte y mantener la serenidad aun cuando las circunstancias externas cambian.
Continúa con tu automaestría. Continúa irradiando presencia, coherencia y amor al mundo.
Pero tal vez todavía no sabes cómo elevarte interiormente por encima de las circunstancias, sin negar la realidad, y participar de una manera más consciente en la creación de tu experiencia.
La Activación Interna de la Glándula Pineal es el camino que comparto para acompañarte a recordar tu identidad esencial, recuperar tu conexión interior y desarrollar herramientas que te permitan vivir con mayor conciencia.
¿Desde qué estado interior elegiremos vivir el movimiento de la vida?
Estamos bien. Estamos unidos. Estamos agradecidos.
Hoy, desde estas tierras de Monte Patria, agradezco la lluvia, el refugio, la familia, la comunidad y la oportunidad de estar presente en este instante irrepetible de la vida infinita que somos.
¡Nos amo, tribu!
5 Comments
Qué lindo lo que narras , Alondra. Todo es muy cierto! Soltar y dejar fluir . Gran lección para poner en práctica .
Un abrazo de Luz para ti , la abue jeje y para todos en casa .
Querida Alondra,
Antes que nada me alegro tanto de que estén resguardad@s y segur@s en estos momentos como bien mencionas «De No Control».
Gracias por compartir tus pensamientos y sentimientos, pero además una guía tan importante que nos ayuda a volver al centro de todo…. después de enfrentar diferentes circunstancias donde la primera emoción que aflora es el miedo. El gran desafìo es mantener la conexión con la certeza de que se pueden enfrentar situaciones complejas creando la orden de templanza, serenidad y paz.
Les envío un gran abrazo a ti y a nuestra querida Fresia. Agradecida de la bella Masterclass de la que pudimos participar el Sábado.