La luz no desaparece cuando dejamos de verla
Hay momentos en los que el cielo parece recordarnos que todo está en movimiento.
Este 12 de agosto coinciden varios fenómenos astronómicos: un eclipse total de Sol, la presencia de varios planetas desplegados a lo largo del cielo y la lluvia de estrellas Perseidas alcanzando uno de sus momentos de mayor actividad.
Podemos observarlos simplemente por su belleza. Pero también podemos permitirnos mirarlos como un espejo.
La luz no desaparece cuando dejamos de verla.
Eclipse total de Sol
La Luna se interpone entre la Tierra y el Sol, creando por unos minutos una extraordinaria experiencia de luz y sombra.
Planetas en el cielo
Varios planetas aparecerán distribuidos a lo largo de la eclíptica, regalándonos otra perspectiva de nuestro lugar en el sistema solar.
Lluvia de Perseidas
Pequeños fragmentos atraviesan nuestra atmósfera y se transforman ante nuestros ojos en destellos de luz.
Cuando aparece la sombra
Durante un eclipse, por unos instantes la Luna se interpone entre nosotros y el Sol.
La claridad se oculta. Aparece la sombra. Nuestra percepción cambia.
Pero el Sol sigue ahí.
Quizás en nuestra vida sucede algo parecido.
Hay momentos en los que sentimos que hemos perdido nuestra claridad, nuestra fuerza o incluso la conexión con quienes realmente somos.
Sin embargo, muchas veces nuestra luz no se ha ido. Simplemente hay algo que se ha colocado delante.
Una memoria.
Un miedo.
Una herida.
Una creencia.
Una historia que hemos repetido durante demasiado tiempo.
Por eso la sombra no siempre es algo que necesitamos combatir. A veces necesita ser mirada.
Porque cuando podemos reconocer aquello que nos condiciona, también comienza a aparecer la posibilidad de elegir diferente.
Quizás eso sea parte de nuestro camino de consciencia: atrevernos a mirar aquello que durante mucho tiempo permaneció oculto, sin olvidar que detrás continúa existiendo la luz.
También nosotros podemos transformar
Las Perseidas nos ofrecen otra imagen hermosa: pequeños fragmentos atraviesan nuestra atmósfera y, en ese encuentro, se transforman en destellos.
Tal vez nosotros también podemos transformar aquello que hemos recibido.
Venimos de una historia. De Papá. De Mamá. De nuestros ancestros.
Recibimos de ellos la vida, pero también formas de amar, de vincularnos, de protegernos, de sentir miedo, de reaccionar y de comprender el mundo.
Algunas de esas memorias son regalos. Otras quizás ya no necesitamos seguir sosteniéndolas.
Sanar nuestro vínculo con el pasado no significa negar nuestra historia.
Significa mirarla con consciencia, tomar lo que nos nutre y comenzar a liberar aquello que ya no corresponde a la vida que hoy elegimos construir.
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El eclipse del 12 de agosto abre un período de movimiento en el cielo que continuará hacia finales del mes con un eclipse lunar.
Y en medio de esta Temporada de Eclipses quiero invitarte a encontrarnos.
Un espacio de exploración, consciencia y transformación para mirar las memorias que hemos recibido de nuestro linaje, reconocer nuestros arquetipos internos de Papá y Mamá y observar cuánto de nuestra vida cotidiana continúa siendo conducido por antiguas programaciones.
A través de herramientas de Ancestrología, Neurociencias y Astrología Evolutiva , sumadas a la Sabiduría Ciencia–Espíritu A-MOR del Método Cyclopea de Activación Interna de la Glándula Pineal , viviremos una instancia terapéutica para integrar nuestra historia desde un lugar más consciente, adulto, libre y amoroso.
Si sientes que este momento también puede ser una oportunidad para mirar tu propia historia desde otro lugar, te invito a vivir esta experiencia conmigo.
Quizás encender nuestra luz no significa buscarla afuera. Quizás significa retirar, poco a poco, aquello que nos impedía verla.
La luz no desaparece cuando dejamos de verla. Sigue ahí.