La voz que te acompaña todo el día: ¿cómo te estás hablando?
La manera en que te hablas influye en cómo te sientes, cómo tomas decisiones y cómo habitas tu vida.
Aprender cómo mejorar el diálogo interno puede transformar la manera en que experimentamos nuestra vida. La voz que nos acompaña durante todo el día puede convertirse en una fuente de apoyo y conciencia, pero también en una crítica constante que nos recuerda todo lo que deberíamos estar haciendo mejor.
Deberías despertarte antes.
Deberías hacer más ejercicio.
Podrías esforzarte más.
Alguien de tu edad ya ha logrado más cosas.
¿Lo estás intentando realmente?
A veces, incluso antes de levantarnos de la cama, ya sentimos que estamos llegando tarde a nuestra propia vida.
La mente comienza a enumerar todo lo que falta, todo lo que no hemos cumplido y todas las versiones de nosotros mismos que todavía no hemos alcanzado.
Aunque esa voz parezca estar intentando ayudarnos a mejorar, muchas veces no nos impulsa: nos desgasta.
Cuando tu voz interior nunca está satisfecha
Vivimos rodeados de mensajes que nos recuerdan que siempre podríamos hacer algo más: trabajar más, comer mejor, dormir temprano, mantenernos en forma, ahorrar, responder cada mensaje y alcanzar metas cada vez más grandes.
El problema no está en querer crecer. Aparece cuando cada objetivo se convierte en una nueva prueba de nuestro valor y sentimos que nunca estamos haciendo lo suficiente.
La forma en que te hablas es la forma en que habitas tu vida.
Alondra Vera Thompson
La diferencia entre motivación y autoexigencia
Existe una diferencia profunda entre acompañarnos para crecer y perseguirnos constantemente con la sensación de que nunca somos suficientes.
“No estás haciendo lo suficiente”.
“Hoy quiero cuidarme un poco más”.
Una frase instala culpa. La otra abre una posibilidad.
Cuando vivimos bajo una presión interna permanente, incluso nuestros logros pierden valor. Apenas alcanzamos una meta, la mente encuentra otra cosa que deberíamos corregir. La vida se transforma entonces en una carrera que nunca termina.
¿De dónde viene la manera en que te hablas?
No todo lo que pensamos nació dentro de nosotros.
Muchas de las frases que repetimos internamente fueron aprendidas en la infancia, en la familia, en la escuela, en el trabajo o en una sociedad que suele medir el valor personal a través de la productividad, la apariencia y los resultados.
Con los años, esas voces dejan de sentirse externas. Las incorporamos y comenzamos a hablarnos como alguna vez sentimos que debíamos ser tratados para obtener aprobación, reconocimiento o amor.
El problema aparece cuando esa exigencia se convierte en nuestra compañía permanente y la autocrítica comienza a ocupar el lugar de la conciencia.
Cómo mejorar el diálogo interno
Transformar tu diálogo interno no significa ignorar tus errores, abandonar tus objetivos ni repetir frases positivas que no sientes.
Significa aprender a reconocer la diferencia entre una voz que te orienta y una voz que te castiga. Es observar lo pendiente sin convertirlo en una prueba de que vales menos.
Es posible cuidarte sin maltratarte. Es posible avanzar sin vivir en guerra contigo. También es posible reconocer que estás cansado, que algo te cuesta o que hoy no pudiste con todo, sin transformar esa experiencia en una condena.
Una práctica para escuchar tu voz interior
Durante un día, observa las frases que aparecen en tu mente cuando cometes un error, cuando descansas, cuando te miras al espejo o cuando no cumples con todo lo que habías planeado.
- ¿Le hablaría así a alguien que amo?
- ¿Esta voz me ayuda a crecer o me hace sentir insuficiente?
- ¿Estoy buscando cuidarme o castigarme?
- ¿Qué podría decirme en su lugar?
Aprende a hablarte con mayor compasión
No se trata de justificar todo ni de dejar de asumir responsabilidades. Se trata de sustituir el castigo por una mirada más honesta, consciente y compasiva.
La manera en que te hablas estará presente en los días buenos, en los difíciles, en los momentos de cambio y en las etapas de incertidumbre.
Quizás una de las transformaciones más profundas comience cuando esa voz deje de ser tu juez y se convierta en una compañía capaz de recordarte que puedes aprender, reparar, descansar y volver a comenzar.
Escucha esta idea en la voz de Alondra
A veces una sola frase puede ayudarnos a reconocer la manera en que nos estamos tratando. Mira la publicación original en Instagram y compártela con alguien que también necesite escuchar este mensaje.
Ver publicación en Instagram @alondraverathompson